UNA OPORTUNIDAD

"El residuo es una FUENTE DE MATERIAS PRIMAS y no sólo un molesto problema que tiene la sociedad. En lugar de un problema, UNA OPORTUNIDAD." J.R. Carbajosa

lunes, 13 de febrero de 2012

Los residuos fotovoltaícos en el punto de mira del Parlamento europeo


La incorporación de los residuos de las placas fotovoltaícas es una de las novedades de la que será la nueva Directiva de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (cuyo texto normativo fue aprobado por el Parlamento europeo el 19 de enero de 2012); una vez supere el trámite del Consejo de la UE, previsto a mediados de marzo. Aunque en la actualidad este flujo de residuos no es relevante, los parlamentarios consideran que será uno de los de mayor crecimiento a medio y largo plazo. De hecho, se prevé que se generen cerca de 2.000 millones de toneladas de este tipo de residuo en los próximos 20 años.

La energía solar

Si se pudiera aprovechar toda la energía procedente del Sol, bastarían quince segundos de exposición para cubrir el consumo diario de energía de toda la Humanidad; en apenas hora y media habría suficiente energía para cubrir las necesidades anuales de todo el planeta y, en menos de cinco días, el astro rey nos proveería con 36 Zettajulios de energía (cantidad que equivale a la suma total de energía acumulada en todas las reservas conocidas de petróleo, carbón y gas natural que existen en la actualidad).  

Es cierto que la ciencia y tecnología actuales permiten que una célula fotovoltaíca sea capaz de convertir la energía solar en electricidad. De hecho, actualmente en todo el mundo hay instalada una capacidad de 39,5 Gigavatios (equivalente al 50% de los reactores nucleares que tiene Francia). Apenas supone el 0,2% de toda la generación energética mundial. Esto se debe a que hasta hace bien poco, la energía solar era ineficiente y costosa.  

Pero parece que se avecinan tiempos mejores para este tipo de energía, a pesar del reciente “apagón” de las renovables en España. En un artículo publicado por Scientific American, se sugiere que el desarrollo de la tecnología en este campo está teniendo un efecto económico similar al que se da en el sector de la informática. Se aplica aquí también la conocida ley de Moore con consecuencias muy similares. El coste del vatio generado por las placas solares se ha reducido de los 22$ que costaba en 1980; a menos de 3$ en la actualidad. Se prevé que en el año 2020, el coste de producción eléctrica de estas placas se equiparará al coste medio de generación eléctrica. A partir de esa fecha, si se mantienen las previsiones, se convertirá poco después en la fuente de generación eléctrica más económica de todas.  

Esta reducción de costes se debe a dos factores: por un lado a la mejora en los procesos de fabricación y, por otro, al incremento en la eficiencia de las placas a la hora de convertir la radiación solar en electricidad. Ya existen en el mercado aparatos fotovoltaícos con rendimientos superiores al 15% y se han anunciado casos en pruebas de laboratorios de equipos capaces de convertir el 40% de la captación solar en electricidad. La progresión de esta fuente de electricidad es asombrosa. Se entiende pues la preocupación de sus Señorías por la futura generación de estos residuos.

Los residuos de las placas fotovoltaícas en la UE

En el año 2010 había instalados en la Unión Europea en torno a 29,3 Gigavatios de placas fotovoltaícas (según la Asociación Europea de la Industria Fotovoltaica (EPIA)), la mitad de ellas instaladas en los últimos tres años. Los países con la mayor relación de vatios instalados de fotovoltaíca por habitante son Alemania y la República Checa, seguidos de cerca por España, Italia y Bélgica.  

A pesar de no existir legislación alguna sobre el reciclaje de los paneles fotovoltaícos, se han llevado a cabo experiencias a gran escala en este sentido. PV Cycle, una entidad gestora de un sistema integrado de gestión (SIG) europea sin ánimo de lucro que agrupa a 210 fabricantes del sector y creada en 2007, ha financiado la recogida y reciclado de 1,5 millones de toneladas de residuos de paneles fotovoltaícos procedentes de unos 185 puntos de recogida distribuidos por toda Europa (300 toneladas procedentes de España).

El reciclado de las placas fotovoltaícas

Las placas fotovoltaícas tienen una vida superior a los 25 años (superando ampliamente al RAEE más longevo, el frigorífico).  Los módulos miden 1,6 x 1 metro y tienen un peso medio de 21 kgs (no es el más pesado, si lo comparamos con una lavadora - 50 kgs -, por ejemplo).  En cuanto a su composición, los de primera generación tienen un 80% de vidrio, un 10% de aluminio (el marco) y un 2% de silicio. Los módulos de última generación tienen más vidrio (puede llegar a ser el 95%).  En ambos casos, el peso de los materiales semiconductores es inferior al 2%. Como se puede ver, no contienen componentes peligrosos en cantidad suficiente para catalogar al aparato completo como residuo peligroso. Al igual que otros RAEE, tiene sus complicaciones específicas en el proceso de manipulación: heridas por el vidrio dañado y riesgo de descargas eléctricas.  

Para reciclar las placas fotovoltaícas basadas en silicio (un 80% del total de paneles instalado) el proceso que se utiliza es similar al del reciclado del vidrio plano. Primero se separa manualmente el marco y las juntas para posteriormente triturarlo. En este proceso se separan los metales (mediante un campo electromagnético para los elementos férricos; y utilizando corrientes de Foucault, para el resto de metales) quedando un vidrio que se puede utilizar como materia prima. Además, se consigue reciclar varios tipos de metal, principalmente aluminio. No está aún resuelto la separación de los polímeros de las fracciones recicladas, aspecto este que está en fase de investigación. En la actualidad existen gran número de instalaciones adecuadas en Europa que pueden realizar este proceso de reciclaje.

Las placas de última generación, los llamados paneles “thin film”, contienen materiales poco abundantes en la naturaleza y, por ende, muy valiosos como son el indio (In) y el telurio (Te).  Para conseguir recuperar estos metales, el proceso difiere del anterior. Se procede primero a separar mecánicamente el vidrio de la fracción de plásticos. Se le aplica a ambos un tratamiento químico del que se obtiene vidrio, plásticos varios y una solución con los metales para su posterior separación. En estos momentos en Europa sólo existen dos instalaciones piloto capaces de llevar a cabo este proceso de reciclaje:  Loser Chemie y Saperatec, ambas en Alemania.

Consideraciones prácticas de la Directiva

Una de las cuestiones que ha suscitado debate sobre la inclusión de las placas fotovoltaícas en la legislación de los RAEE es con respecto a los nuevos objetivos que se establecen. Éstos permiten que los Estados miembros puedan optar entre que se gestione anualmente el equivalente del 65% en peso de los productos puestos en el mercado, o un 85% del RAEE que se genera cada año.   

Estos productos estarán encuadrados en la nueva categoría de grandes aparatos (junto con grandes electrodomésticos, entre otros) y se teme que si se opta por la primera opción, aportarán mucho peso como nuevo producto; y muy poco en concepto de residuo, debido a su larga vida útil. No obstante, y si se hacen realidad las expectativas de desarrollo tecnológico indicadas anteriormente, es probable que muchas instalaciones opten por un cambio de las placas antes de que termine su vida útil para aprovechar la mejor eficiencia de las células fotovoltaícas de última generación. Se han visto casos similares debido a un cambio tecnológico. Sin ir más lejos, esto ha ocurrido recientemente con los televisores. La demanda de los nuevos aparatos con pantalla plana ha tenido como consecuencia el acortamiento de la vida de los televisores de tubo de rayos catódicos, por un lado; y por otro, un incremento no previsto de esta fracción de RAEE.  

Por último, cabe destacar dos aspectos positivos: primero, ya existe un SIG, PV Cycle, que engloba al 90% del sector y tiene experiencia en la recogida y tratamiento de estos residuos y; segundo, ya hay un número suficiente de instalaciones adecuadas para hacer frente a las necesidades de tratamiento de estos aparatos.

No ocurrió lo mismo hace siete años con la primera Directiva.  En España, por ejemplo, los SIG acababan de crearse, disponían de muy poca experiencia y sólo existían dos plantas de tratamiento operativas cuando se traspuso esta Directiva a la legislación nacional, en febrero del 2005. Ahora el panorama es muy diferente.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Acuerdo sobre la nueva Directiva de RAEE

El pasado 20 de diciembre el Consejo y el Parlamento Europeo acordaron el texto definitivo para la revisión de la Directiva de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). Un documento en el que se propone, entre otros aspectos a destacar, la ampliación de la responsabilidad del productor (fabricante y/o importador) de aparatos eléctricos y electrónicos a la hora de financiar la recogida y reciclado de este tipo de residuos. El acuerdo llega después de la cuarta y última reunión prevista durante el proceso de segunda lectura. Un proceso que ha llevado cerca de dos años y que previsiblemente se convertirá en la nueva Directiva RAEE durante el primer trimestre del 2012.  

La futura Directiva ampliará de forma progresiva los objetivos de recogida de RAEE; eventualmente se deberá recoger anualmente una cantidad de RAEE equivalente al 65% del peso total de los aparatos puestos en el mercado. El documento dispone la priorización de la preparación para la reutilización sobre el reciclado de los RAEE y se despejan ciertas lagunas existentes en la Directiva vigente con respecto a los productores que venden a través de Internet. 

Cuando se convierta en norma, ésta obligará a la mayoría de los puntos de venta de la distribución del sector a aceptar los RAEE que entreguen los consumidores sin que estos se vean obligados a adquirir un aparato nuevo. El texto propone que se incorporen nuevos productos hasta ahora no afectados, como las placas solares fotovoltaicas. Por último, se incluyen otros aspectos novedosos como el requerimiento de que los productores financien tanto la recogida domiciliaria de los RAEE como las campañas de comunicación masivas para informar a los consumidores sobre los requisitos de la futura norma. 

Uno de los elementos a destacar que se propone en el acuerdo es el cambio en el procedimiento para establecer los objetivos de recogida de RAEE. En la actualidad, se exige a los Estados miembros que se superen los 4 kgs. por habitante año. Con el nuevo texto, se exigirá recoger el 45% de lo que se pone en el mercado a partir de los cuatro años de la publicación de la Directiva para, a partir del septimo año, llegar a un objetivo mínimo del 65% (exigible, aproximadamente, a partir del 2020).  Se permitirá a los Estados Miembros que, de forma alternativa, opten por utilizar el método de cálculo propuesto por el Parlamento, que detalla objetivos sobre los RAEE generados, no sobre los productos puestos en el mercado. Bajo este planteamiento el objetivo final de  recogida estaría en un 85% del total. 

El texto acordado, a diferencia de la normativa actual, hace más hincapié en la preparación para la reutilización sobre el reciclado de estos aparatos. Aunque en propuestas anteriores se establecía un objetivo específico, éste ha desaparecido del texto definitivo. No obstante,  se fomentará la separación de los flujos que vayan a reciclado de los que vayan a reutilización desde los puntos de recogida. Además, se facilitará un acceso preferente a los puntos de recogida al personal de los centros especializados en preparación para la reutilización. Por último, los productores estarán obligados a facilitar no sólo información sobre el correcto reciclado, sino también instrucciones que faciliten la reutilización a los operadores en este campo.

También se aclaran ciertas cuestiones en relación a los productores que operan desde otros mercados. El productor que comercialice en un país pero no tenga presencia física en el mismo, deberá designar un representante legal que le represente ante el Registro de Productores nacional.  Asimismo, se exigirá a los productores de venta por Internet que se registren como productores en todos y cada uno de los países donde comercialicen sus productos. 

En la legislación actual los consumidores pueden entregar un RAEE en las tiendas siempre y cuando adquieran un producto de similares características. Es lo que en la jerga del sector se denomina "el uno por uno". Con el objetivo de incrementar la recogida de residuos de pequeños aparatos electricos y electrónicos (teléfonos móviles, juguetes electrónicos, lámparas, pequeño electrodoméstico, herramientas eléctricas, etc.), el nuevo texto impondrá que las tiendas que comercialicen estos productos con una superficie superior a 400 m2 deberán aceptar la entrega de RAEE por parte de los consumidores sin la obligación actual de tener que adquirir un producto nuevo. Estas tiendas tendrán que habilitar procedimientos y un espacio para cumplir con estos requisitos. Según datos que baraja la fundación Ecolec, esta medida afectaría a seis mil establecimientos comerciales de todo tipo en toda España (grandes superficies, ferreterías, jugueterías, tiendas de deporte, tiendas de electrodomésticos, tiendas de bazar, etc.). 

El texto acordado amplía el ámbito de los productos afectados. Por una parte detalla lo que significa una instalación fija, abriendo el abánico de aparatos afectados. Por ejemplo, ciertos equipos de aire acondicionado que antes no estaban afectados por considerarse que formaban parte de una instalación fija, con la nueva denominación, pasan a estar afectados.  Por otra parte, la futura Directiva incorporará también nuevos equipos, como los paneles fotovoltáicos.

El texto reconoce que, aproximadamente, el 65% de los RAEE existentes en Europa se pierden o no se documenta de forma adecuada su reciclado. Con el fin de reducir estas fugas, la futura norma permitirá a los Estados miembros que amplién la responsabilidad del productor a la recogida desde los hogares (en la normativa actual la responsabilidad del productor empieza en el punto limpio o en la tienda que comercializa estos productos).  La implementación de esta medida supondrá un incremento de los costes que eventualmente se repercutirán en el precio de venta de estos productos.

Más preocupante es el punto que indica que el Estado miembro podrá designar al operador que realice las recogidas domiciliarias. El texto no da más detalle pero abre la puerta a la posibilidad de que el productor se vea obligado a pagar por unos servicios de recogida impuestos por una administración local sin posibilidad de control u optimización de los mismos. Una transposición  a la normativa nacional poco cuidadosa de este precepto puede llevar a una situación que impida a los productores desarrollar las redes logísticas necesarias para cumplir con esta obligación de forma eficiente, y se conviertan en una mera caja registradora para costear los servicios de basuras operados por concesionarios de ayuntamientos, con escasísima capacidad para influir sobre la repercusión de estos costes. Tambien inquieta la referencia a que los productores pueden verse obligados no sólo a financiar la recogida y correcto reciclado de los equipos y productos que ponen en el mercado, sino también a financiar campañas de publicidad masivas para informar al consumidor de los requisitos que establecerá la nueva normativa.

Por último, cabe resaltar que el texto permitirá a los Estados miembros legislar que el productor pueda trasladar todos estos costes de forma visible al consumidor. Hasta ahora sólo se permitía trasladar el coste del residuo histórico (aquél proveniente de productos puestos en el mercado antes de la publicación de la Directiva RAEE vigente en la actualidad).

Jose Ramón Carbajosa